Testimonio Bàldoa Buitrago

En un lugar ya sagrado para mi, escogido por Eliza sabiendo perfectamente su significado para ambas dio lugar el nacimiento de mi iniciación. Cerré mis ojos.
Sentí la pintura en mi piel, el canto de Eliza empezó a mezclarse con el canto del río. Sentía la tierra en mis pies enraizandose mientras más me pintaba más tomaba consciencia de los arboles de la luz, las sombras los sonidos de pájaro, el agua, las hojas cayendo
Sentía… naturaleza en su estado primitivo, el otoño el color rojo, ocre, amarillo se empoderó de mi la naturaleza, me sentí alegre como un duende, feliz, risueña con la luz del sol en mi cuerpo cubierto de naturaleza viva impresa en mi espíritu a través de las manos de Eliza de su arruyo como una nana, de la pintura ritual que ya era una con mi ser gracias Eliza por mostrarme que somos mas de lo que percibimos con los sentidos externos, lo ancestral vive en nosotros la magia vive en nosotros. aho!!
Bàldoa Buitrago.

 

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